La Haya es el centro de poder, y eso la convierte en una de las ciudades más particulares de Holanda.
Desde luego, nada tiene que ver con el concepto de gran urbe agobiada por los coches y la contaminación: sus habitantes se mueven por la ciudad a pie, en bicicleta o tranvía, sin prisa pero sin pausa.
Pero hay otra característica de la ciudad, imprescindible para entender su ritmo: La Haya es una de las urbes europeas con más metros cuadrados de zonas verdes por habitante. De hecho, sus parques, son uno de sus principales reclamos. Entre ellos destacan el Haagse Bosch y el Westbroekpark. ¡Aquí no importa cómo te vistes o cómo vives, La Haya es una ciudad multicultural y divertida!
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